El tiempo en una botella: La foto con la exposición más larga de la historia

La fotografía que tardó ocho años en hacerse

En una época en la que podemos tomar cientos de fotografías en apenas unos segundos, una sencilla lata de aluminio consiguió algo extraordinario: registrar el paso del tiempo durante más de ocho años.

La imagen fue creada por la fotógrafa Regina Valkenborgh mediante una cámara estenopeica casera instalada en el Observatorio de Bayfordbury, perteneciente a la Universidad de Hertfordshire, en Reino Unido. La exposición duró ocho años y un mes, por lo que se considera probablemente la fotografía de exposición más larga conocida realizada con este tipo de dispositivo.

¿Qué muestra la fotografía?

A primera vista, la imagen puede parecer borrosa, imperfecta o incluso deteriorada. Sin embargo, las líneas curvas que atraviesan el cielo representan el recorrido del Sol a lo largo de los años.

Estas líneas cambian de altura según las estaciones. Los arcos superiores corresponden a los meses de verano, cuando el Sol alcanza una mayor altura en el cielo, mientras que los inferiores muestran su trayectoria durante el invierno.

La fotografía funciona, por tanto, como una especie de calendario solar. Las zonas más luminosas indican días despejados, mientras que los espacios oscuros o las interrupciones reflejan periodos de nubes. Se calcula que la cámara pudo registrar hasta 2.953 trayectorias solares.

Aunque miles de personas visitaron o trabajaron en el observatorio durante aquellos años, ninguna aparece en la imagen. Las personas se movían demasiado rápido para quedar registradas en una exposición tan prolongada. En cambio, el Sol, las estructuras y los cambios lentos del paisaje sí dejaron su huella.

¿Cuándo se tomó?

Regina Valkenborgh colocó la cámara en agosto de 2012, cuando realizaba un máster en Bellas Artes. La sujetó a la cúpula de uno de los instrumentos del Observatorio de Bayfordbury con la intención de experimentar con el tiempo y el movimiento del Sol.

La cámara quedó prácticamente olvidada hasta septiembre de 2020, cuando David Campbell, técnico principal del observatorio, la encontró durante unas tareas de mantenimiento.

Por pura casualidad, el recipiente había permanecido en una posición casi idéntica durante todo ese tiempo. Según Campbell, la cámara estuvo orientada aproximadamente hacia el mismo lugar durante el 99 % de los ocho años.

¿Cómo se hizo la foto?

La cámara se construyó utilizando una lata de sidra de 500 mililitros, cinta adhesiva y una hoja de papel fotográfico Ilford Multigrade colocada en su interior.

En uno de los lados de la lata se realizó un agujero extremadamente pequeño. Este orificio, conocido como estenopo, permitía que entrara una cantidad mínima de luz.

El funcionamiento se basa en el principio de la cámara oscura: la luz viaja en línea recta, atraviesa el pequeño agujero y proyecta sobre el papel fotográfico una imagen invertida del exterior. Al no utilizar lente, obturador, batería ni componentes electrónicos, la cámara pudo permanecer activa durante años sin necesidad de mantenimiento.

La lata también tuvo que cerrarse cuidadosamente para evitar que entrara agua o luz por otras aberturas. El único punto por el que debía pasar la luz era el pequeño estenopo.

Durante el día, la luz solar fue modificando poco a poco la superficie sensible del papel. A medida que la Tierra orbitaba alrededor del Sol y cambiaban las estaciones, las distintas posiciones solares fueron formando los arcos visibles en la imagen.

No obstante, los investigadores reconocen que es difícil saber si el papel permaneció igualmente sensible durante los ocho años completos. En exposiciones tan extremas puede producirse un fenómeno conocido como fallo de reciprocidad, por el cual el material fotográfico deja progresivamente de reaccionar a la luz. Aun así, algunos elementos construidos en 2017 aparecen claramente en la fotografía, lo que indica que la cámara continuó registrando cambios al menos hasta 2018.

Una cámara sencilla para retratar el tiempo

Lo más sorprendente de esta historia es que no fue necesaria una cámara de última generación. Una lata, un pequeño agujero y una hoja de papel fueron suficientes para transformar ocho años de luz en una sola imagen.

Más que una fotografía convencional, el resultado es una representación visual del tiempo: un paisaje en el que las personas desaparecen y únicamente permanecen los movimientos lentos del Sol y de las estaciones.

La imagen nos recuerda que la fotografía no solo sirve para congelar un instante. En ocasiones, también puede reunir miles de días en una única escena.

Fuentes:

‘Exposición más larga conocida’ recuperada de una cámara improvisada olvidada en telescopio del Reino Unido | National Geographic

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